El 22 de octubre de 1950, en la Argentina, y con sede en el estadio Luna Park de Buenos Aires, comenzó a disputarse el primer Campeonato Mundial de Básquet de la historia. De este torneo, que tuvo la denominación de ‘1er. Campeonato Mundial de Basketball Libertador General San MartÃn’ –debido a que se conmemoraba el año del centenario de su fallecimiento-, participaron diez paÃses: Estados Unidos, Chile, Egipto, Francia, Yugoslavia, España, Brasil, Ecuador, Perú y Argentina. El seleccionado nacional, dirigido por los profesores Jorge Canavesi y Casimiro González Trilla, tuvo una buena preparación previa.
Se entrenaron durante seis meses y los últimos sesenta dÃas estuvieron concentrados en RÃver. Sin embargo, las expectativas era medidas, nos conformábamos con un tercer o cuarto puesto. El debut fue en la segunda rueda con un triunfo ante Francia por 56 a 40, luego venció ajustadamente a Brasil 40 a 35, a Chile por 62 a 41, nuevamente a Francia por 66 a 41 y a Egipto por un contundente 68 a 33. Y lo único que quedaba por disputarse era la final… 3 de noviembre de 1950. Media tarde. El Luna con más de 20.000 personas. Argentina – Estados Unidos. Argentina ganó el primer tiempo por 10, 34-24. Pero, en el segundo tiempo los Estados Unidos se acercaron, aprovechando su altura (tenÃan 4 jugadores por encima del 1.95), hasta ponerse a 3, 40-37. Canavesi mandó entonces a la cancha al jugador más revulsivo que tenÃa en el banco, el rosarino Hugo Del Vecchio. “Del Vecchio tenÃa una gran facilidad para anotar puntos de contraataque o con fintas, pero hacÃa todo al revés de lo que los libros indicaban”, comenta Canavesi. Lo cierto es que, con su ingreso, la Argentina liquidó el partido en la mitad del segundo tiempo. Del Vecchio anotó 14 puntos y se acabaron los sufrimientos hasta el cierre, que fue 64-50. Argentina lo terminó ganando desde la lÃnea de tiros libres (metió la misma cantidad de puntos desde allà que desde el campo, gracias a los 38 foules que cometió Estados Unidos) ante un rival que terminó con 4 jugadores en la cancha, tras haber perdido a 8 por 5 faltas personales. “Jamás me voy a olvidar el momento inmediatamente posterior al final del partido, cuando se prendieron todas las luces del Luna Park mientras la gente invadÃa la cancha –dice Menini-. Nosotros no sabÃamos que ésa era la costumbre cuando alguien se consagraba campeón mundial, y fue emocionante, sobre todo cuando la gente, espontáneamente, se puso de pie y empezó a cantar el himno nacional a capella”. Todos los jugadores recuerdan especialmente ese momento y otro posterior, que fue el que le puso nombre a la jornada. Los jugadores se subieron lo más rápido posible al colectivo para volver a River, y mientras subÃan por la calle Corrientes, la gente comenzó a salir de los bares, los teatros y las confiterÃas para saludar al paso a los campeones. Algunos alzaban sus copas en su honor, mientras que miles decidieron prender fuego los diarios de la tarde, a manera de antorchas, para demostrar su gratitud. Allà nació lo de La noche de las antorchas, como quedó reflejado en el tiempo. Alberto Lozano Ignacio Poletti José Venturi Jorge Nuré El básquetbol argentino vivió hace casi 52 años su mayor alegrÃa al ganar el seleccionado nacional la primera edición del campeonato Mundial realizado en el mÃtico estadio Luna Park de Buenos Aires, tras vencer en la final al de los Estados Unidos, representado por el Denver Chevrolet por 64 a 50. Esa jornada del 3 de noviembre de 1950, la de la consagración, es recordada como la “Noche de las Antorchas”, porque los 20 mil aficionados que colmaron el Luna Park salieron a recorrer la avenida Corrientes portando en sus manos esos elementos encendidos, al grito de “Argentina campeón”, como una señal de festejo por la épica conquista. Los dirigentes de la Federación Internacional de Básquetbol (Fiba) venÃan desde hacÃa muchos años bregando para concretar la organización de un campeonato Mundial. El primer paso habÃa sido dado con su inclusión como disciplina olÃmpica en BerlÃn, en 1936, y fue durante los Juegos OlÃmpicos de Londres, en 1948, donde se le concedió la sede a la Argentina, que mereció tal distinción por el muy buen trabajo realizado por sus dirigentes en los años previos. Sólo fueron diez los seleccionados participantes en esta primera versión, que se inició el 22 de octubre y se jugó en dos ruedas preliminares (en la primera no tomó parte el seleccionado local). El equipo argentino tuvo todas las facilidades para realizar una muy buena preparación. Fueron tres meses de duro trabajo (entrenamientos de hasta seis horas diarias) y una planificación meticulosa, en la que se destacó que los dirigentes, cuerpo técnico y jugadores “tiraron todos del mismo carro”. Al final, el entrenador Jorge Canavesi debió optar por 12 jugadores, pero los otros cuatro que quedaron al margen del plantel permanecieron junto al grupo, sin sentirse molestos por haber sido marginados. “EspÃritu de cuerpo” que le dicen. El camino que llevó al equipo argentino al tÃtulo comenzó con un cómodo triunfo ante Francia –uno de los equipos más poderosos de Europa–, por 56 a 40. Luego, en la rueda final, el representativo local batió a Brasil (40 a 33), en el que para los jugadores y el entrenador fue calificado como el partido más difÃcil, ya que estuvieron muy cerca de perderlo. Después se consiguió otro concluyente triunfo ante Francia por 62 a 41 y se logró el pasaje a las semifinales, donde tampoco hubo mayores inconvenientes para imponerse a Egipto por 68 a 43. En la gran final el rival fue el poderoso equipo de la Liga Comercial: Denver Chevrolet, representante del mejor básquetbol del mundo y que venÃa precedido de los mejores antecedentes. Tras un comienzo impreciso llegó la tan ansiada recuperación al ajustar las marcas y mejorar en la ofensiva. Fue asà que se quedaron con el primer tiempo por un claro 36 a 24. La definición del partido se produjo al promediar la segunda etapa, con el ingreso del ya fallecido santafesino Hugo del Vecchio y el goleo de Oscar Furlong (distinguido como el mejor jugador del torneo). En los minutos finales el seleccionado albiceleste reguló el ritmo de juego y llegó al epÃlogo con una amplia ventaja. Estos fueron los doce héroes que consumaron la mayor hazaña del básquetbol argentino en la historia: Oscar Furlong, Raúl Pérez Varela, Ricardo González, Juan Carlos Uder, Rubén Menini, Omar Monza, Pedro Bustos, Alberto López, Roberto Viau, Leopoldo Contarbio, Hugo del Vecchio y Vito Liva (estos cuatro últimos ya desaparecidos). Como entrenador se desempeñó Jorge Canavesi, el ayudante fue el fallecido maestro Casimiro González Trilla y el preparador fÃsico, Jorge Borau.













